El concepto de cambio se le atribuye primeramente al filósofo presocrático Heráclito de Efeso (540 a 480 a.C) que fue el primero en aplicar la frase “todo fluye” que se opone totalmente a la teoría de Parménides que se refiere al mundo como algo eterno. Para Heráclito la teoría del mundo eterno no es válida porque: “No existe en la realidad nada que sea siempre igual, porque lo único real es el cambio”.
Heráclito cambia totalmente la orientación del pensamiento ya que observa que todo en la realidad está en constante cambio y por lo tanto es imposible definir algo porque siempre esta cambiando y por lo tanto deja de ser lo que era.
Devenir se refiere al proceso del ser, y en este se incluyen todos los tipos de cambio como el movimiento, la alteración, la generación, etc. Y suele ir asociado con expresiones como “llegar a ser”.
El devenir desde la época antigua se opone a la concepción del ser como algo estático. Se ha entendido que el devenir se opone al ser porque anula totalmente la inmovilidad del ser. En el devenir, nada es estático, sino un flujo o una corriente dinámica. El devenir está basado en la teoría del flujo de Heráclito que muestra la realidad como una serie de cambios constantes que le dan sentido al universo.
El devenir es así la ley inmutable, el logos, en virtud de que todo cambia, a excepción de la ley misma del movimiento. La condición estática es sinónimo de muerte.
El ser es una entidad que se puede definir a sí mismo frente a un medio. A pesar de ser utilizado como término técnico, el ser desde la época antigua conservó un significado netamente metafísico, es así como Aristóteles propone que el análisis del ser es la base y punto central de la filosofía. El concepto de ser posee un carácter concreto que es el de la existencia que genera un rasgo importante que es el de la identidad que posee un gran valor en el análisis metafísico de este mismo. Con la frase “el ser es, el no ser no es” nos muestra como Parménides relaciona racionalmente la existencia con el término de ser y la no existencia con el término del no ser.
Cuando se habla de sustancia se remonta al término básico de la filosofía de Aristóteles y la filosofía occidental. Proviene del griego ousía que se traduce como lo permanente, lo estable.
La sustancia es la realidad permanente en las cosas cambiantes y esto sirve de soporte para las modificaciones.
Para Aristóteles la sustancia es todo aquello “que ni es predicado de un sujeto ni existe en un sujeto; por ejemplo el hombre individual o el caballo individual”.
En ontología la sustancia responde a la pregunta qué o sea la esencia.
Otro significado que se le atribuye al término sustancia es: aquello que es por si y no necesita otra cosa para existir. Se observa pues la relación entre esencia e identidad en la sustancia.
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